Es por todos conocido que en las fiestas los taxis se aprovechan para cobrar más, pero hay situaciones ilógicas y absurdas. Estaba retirándome de la casa de mi enamorada en la noche de San Valentín, ya tarde, por lo que se sobreentendía que no me iba de juerga sino a mi casa (sobre todo tomando en cuenta que fue un día lunes). Paro un taxi y le pregunto cuánto me cobra, me dijo un precio 50% más de lo que usualmente pago, le digo lo que suelo pagar y me contesta que no, que ese día no, que otro día sí podía ser.
Pregunto, ¿a mi qué me importa cuánto me va a cobrar otro día?
No hay comentarios:
Publicar un comentario